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Aves Compartidas

Bird_Thingy_Graphic.jpgUno de los resultados más notables derivados del presente ejercicio de evaluación del estado de conservación de las aves, fue sin duda el gran número de especies cuya distribución y poblaciones se comparten significativamente a través de las fronteras internacionales. Este resultado nos muestra la complejidad de los vínculos entre las aves y sus hábitat, en las diferentes etapas de sus ciclos de vida, a través de las fronteras y a lo largo de sus rutas migratorias. Por ello y de cara a las crecientes amenazas, sólo mediante la cooperación trinacional será posible mantener esta conectividad vital. Debemos proteger y mantener hábitat de calidad que garanticen ciclos migratorios seguros en toda Norteamérica. Para lograr una cooperación estratégica efectiva, debemos comprender cómo y dónde se conectan nuestras aves.

Aves sin Fronteras

Casi la mitad de las 418 especies de aves terrestres de Canadá, los Estados Unidos y México, dependen de hábitat presentes en al menos dos de los tres países. Más de 200 especies, las cuales incluyen más del 80% de todos los individuos de aves terrestres, habitan en los tres países al menos en alguna época del año. Estas abundantes aves, la mayoría de las cuales son además viajeras internacionales, proporcionan valiosos servicios ambientales tales como la polinización y el control de insectos y plagas, por lo que contribuyen a mantener la salud económica de las naciones. Las aves necesitan de una estrecha cooperación internacional para protegerlas y monitorearlas durante todo su ciclo de vida.

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La evaluación realizada permitió identificar 272 especies que tienen al menos, una cuarta parte de su distribución o de sus poblaciones en al menos, dos de los tres países, incluyendo 61 especies con un cuarto de sus poblaciones en cada uno de los tres países (Figura abajo; Apéndice D). Estas especies “significativamente compartidas” incluyen además al 63% de las especies que se reproducen en zonas templadas de alto interés trinacional para la conservación, así como el 64% de las especies comunes que muestran disminuciones drásticas.

 

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Seguimiento Completo de los Ciclos de Vida

Para conservar las aves migratorias, es indispensable tomar medidas para asegurar la protección de los hábitat y reducir la mortalidad durante todo el año. Las condiciones del hábitat en una temporada pueden afectar la reproducción y la sobrevivencia de las aves migratorias en las temporadas de reproducción subsecuentes. La calidad del hábitat de invernación puede alterar la temporalidad de la migración, lo que puede tener como consecuencia una disminución en la sobrevivencia o en el éxito reproductivo. Por ello, las medidas para mejorar las condiciones de hábitat en los trópicos pueden tener efectos positivos de gran alcance sobre las aves que se reproducen en los Estados Unidos y en Canadá. Por su parte, dado que muchas especies de aves migratorias que se reproducen en zonas templadas pasan hasta ocho meses del año en hábitat tropicales, la salud de estos ecosistemas depende de la productividad de las aves en áreas remotas del norte.

    WilsonsWarbler_p18.jpg  BorealForest_p.18.jpg   

Guardería Boreal

Alrededor del 30% de las aves terrestres de América del Norte (como el Chipe corona negra, abajo) se reproducen en los bosques boreales de Canadá y Alaska. Para ello dependen de los ciclos de superabundancia estacional de insectos que ocurren durante el verano, para luego migrar a regiones más cálidas durante el invierno. Los bosques boreales son una de las últimas y más amplias extensiones de bosque intacto del mundo, Tanto los gobiernos federal, regional y territoral, como los gobiernos de los pueblos originarios de Canadá reconocen la importancia que el bosque boreal tiene a nivel global por lo que, desde el año 2000, establecieron 500 hectáreas de este hábitat como nuevos parques y refugios. Muchas de estas áreas protegidas se manejan bajo modelos coadministrados entre Parques Canadienses y la comunidad Sahtu Dene en Deline, que cuentan con 400,000 hectáreas cerca del Lago Great Bear en los Territorios del Nortoeste. Las regiones más productivas y ecológicamente diversas del bosque boreal, están siendo sujetos a las intensas presiones asociadas a actividades de extracción de recursos naturales. Cualquier efecto sobre las poblaciones de aves en esta región, es resentido en las áreas de invernación en los Estados Unidos, México e incluso en Sudamérica. Más sobre esto en www.borealbirds.org and www.borealcanada.ca.

Fotos: izquierda, James Livaudais, derecha, Kenneth V. Rosenberg

 

RadarImage_p19.jpg

Esta imagen de radar fue tomada el 16
de mayo de 1999 y muestra el inicio
masivo de la migración, desde un hábitat
de paso a lo largo de las costas del lago
Erie (Abajo a la izquierda) y el lago
Ontario (Arriba a la derecha). Las
mayores densidades aparecen en rojo
obscuro y en rojo. El radar es una
poderosa herramienta para seguir las
migraciones de las aves y para
identificar los hábitat de paso más
importantes utilizados durante la
migración.
(ver www.fort.usgs.gov/radar/).

Para algunas especies la mortalidad durante la migración puede ser hasta 15 veces mayor que durante los periodos relativamente estables de reproducción o de invernación. La pérdida de hábitat en los sitios de paso o de descanso representa una causa mayor de mortalidad. A lo largo de año, las amenazas de origen antropogénico tales como ventanas, estructuras altas e iluminadas, generadores de energía eólica, el uso indiscriminado de plaguicidas y los gatos domésticos, contribuyen significativamente con las disminuciones poblacionales de muchas especies. La protección de los hábitat de paso o descanso, especialmente a lo largo de las costas, cadenas montañosas, corredores riparios y otras avenidas para la migración, es una prioridad trinacional de gran relevancia. Un buen ejemplo de esto, se presenta en la zona del corredor Cardel-Puerto de Veracruz y en el Istmo de Tehuantepec, en el sur de México, donde las características geográficas canalizan de manera natural a millones de aves migratorias a través de estrechos corredores durante sus desplazamientos desde el Norte o el Sur, a lo largo y ancho del Hemisferio Occidenta

SP_p19_MigrationConnections_Small.jpg

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Vínculos entre Hábitat y Regiones

Grupos mixtos de aves de entre las 272 especies significativamente compartidas, provenientes de los principales hábitat de reproducción tienden a invernar en diferentes regiones del continente. Estos fuertes vínculos entre regiones adyacentes y otras disjuntas demuestran la manera en la que la conservación de las aves compartidas depende de una intensa y eficiente cooperación internacional. Ver Apéndice D para conocer más sobre los hábitat de reproducción e invernación de las especies compartidas.

Ártico—Especies en Reproducción

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    RoughLeggedHawk_p20.jpg
Foto por James Livaudais

 

Algunas aves terrestres compartidas que se reproducen en el Ártico, como el Aguililla artica (Buteo lagopus, izquierda) y el Lanio norteño (Lanius excubitor, derecha) invernan principalmente en el norte de los Estados Unidos.

NoShrike_p20.jpg
Foto por Tom Johnson

Pastizal—Especies en Reproducción

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Longspur_p20.jpg
Foto por Chris Wood 

 

Las aves de pradera compartidas, como el Escribano collar castaño (Calcarius ornatus, izquierda) y la Bisbita llanera (Anthus spragueii, derecha) invernan en pastizales del suroeste de los Estados Unidos y el norte de México.

 

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Foto por Bill Schmoker 

 

Bosques Templados del Oeste—Especies en Reproducción

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Foto por Greg Lavaty

 

Las aves terrestres compartidas que se reproducen en los bosques templados del este, como el Picogordo tigrillo (Pheucticus melanocephalus, izquierda) y la Tángara capucha roja (Piranga ludoviciana, derecha) invernan predominantemente en bosques del oeste de México. 

 

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Foto por James Livaudais

 

Bosques Boreales—Especies en Reproducción

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BlackburnianWarbler_p21.jpg
Foto por Gerry Dewaghe

  Las aves del bosque boreal compartidas, como el Chipe garganta naranja (Dendroica fusca, iizquierda) y el Zorzal de Swainson (Catharus ustulatus, derecha) invernan principalmente en selvas y bosques desde el sur de México hasta el norte de Sudamérica.  

SwainsonsThrush_p21.jpg
Foto por Greg Lavaty

 

Bosques Templados del Este—Especies en Reproducción

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Prothonotary_p21.jpg
Foto por Gerry Dewaghe  

  Las aves compartidas que se reproducen en los bosques del este, como el Chipe dorado (Protonotaria citrea, izquierda) y la Tángara roja (Piranga rubra, derecha) invernan en selvas desde el sur de México y el Caribe hacia el sur, pasando por zonas del Golfo de México que son muy importantes durante su migración.  

SummerTanager_p21.jpg
Foto por Greg Lavaty

 

Zonas Áridas—Especies en Reproducción

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Verdin_p21.jpg
Foto por Gerry Dewaghe  

 

  Cuarenta y seis aves de ambientes secos compartidas, incluyendo al Baloncillo (Auriparus flaviceps, izquierda) y al Mosquero cardenal (Pyrocephalus rubinus, derecha), suelen ser residentes permanentes, o bien, migratorios de distancias cortas cuyas distribuciones se extienden desde el suroeste de los Estados Unidos hacia México.  

VermilionFC_p21.jpg
Foto por Kenneth V. Rosenberg

 

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